santicampos

santicampos en keseyo 16 de Octubre de 2017

Modernidad y fundamentalismo: la lucha por la interpretación

Estaba el otro día escuchando el nuevo single de Sam Smith y decía algo así como “everyone prays in the end”. Hubo una época en que se pensó que la modernidad iba a llevarse puestas a las religiones, que la religión iba a perder protagonismo en la vida de la gente. Nada más lejos de eso, las personas en la actualidad se aferran más a sus credos, pero tal vez los redefinen para adecuarlos a sus estilos de vida contemporáneos. Las religiones no escapan del fenómeno de la globalización, van cediendo y re interpretándose en consonancia con sus fieles y a los estándares que se establecen con el tiempo.

Mi punto es analizar un poco la cuestión del terrorismo religioso. Y no, no va por el lado de la visión occidental de musulmanes contra cristianos. La verdadera violencia se ejerce entre pares y si no me creen pueden leer este artículo donde se explica como el 87 % de los ataques yihadistas desde el 2000 hasta el 2016 han ocurrido en países con mayoría musulmana. Es un tema que muchas veces se reduce a la visión racista (y lamentablemente ampliamente difundida) de pensar en árabes como personas violentas, cuando en realidad es un fenómeno que todos los credos sufren y creo que siempre existirá. 

Las fuerzas de la globalización, la modernidad, los derechos y demás yerbas están reconfigurando religiones basadas en textos milenarios. Es interesante pensar en la tensión inherente entre lo que dicen los textos y lo que los fieles de hoy en día practican. Existe un grupo religioso, los fundamentalistas, que esbozan su vida a través de la interpretación conservadora de estos textos sagrados. Por ende, ven el avance liberal y la reinterpretación de la palabra de Dios como una amenaza a la religión como ellos la conocen, y proponen la violencia para lograr la supervivencia de la religión que añoran y los esta abandonando.

La religión es esencialmente un fenómeno ambiguo, y en consonancia, los textos sagrados son fuentes de líneas narrativas utilizadas para la paz pero también para el conflicto; una posible explicación se relaciona con la inverificabilidad. Hay un autor, Héctor Avalos, que plantea que las religiones son base de conflictos por el simple hecho de hablar sobre un Dios, es decir, existe allí un componente supra natural imposible de verificar. En particular la idea de un texto sagrado recrudece la cuestión, ya que se presenta como la materialización de la palabra de Dios y una única guía para la salvación de los creyentes. Esta explicación hace foco en la naturaleza racional del hombre, que entiende que en la escasez se producen ganadores y perdedores. En otras palabras la Biblia (o el Corán, o lo que sea) es la única forma de entender que es ser un buen fiel, por ende es clave defender la interpretación que uno pregona si se quiere convencer a los demás de ir al cielo.

En consonancia con los cambios sociales y las nuevas ideas es que surgen líderes dentro de las religiones que, interpretando el trade off entre rigorismo y cantidad de adeptos, flexibilizan sus discursos para mantener la vigencia de sus credos. Sin entrar en detalles, se puede ver como esto está pasando también en el catolicismo con el Papa Francisco, el cual hace poco dijo que "No existe ley ni precepto que pueda impedir a Dios volver a abrazar al hijo que regresa a él reconociendo que se ha equivocado, pero decidido a recomenzar desde el principio. Quedarse solamente en la ley equivale a banalizar la fe y la misericordia divina". Claramente es una apertura por parte de la Iglesia Católica en tiempos donde el número de adeptos esta a la baja, planteando un cristianismo más permisivo.

Lo perturbador es que ante esta la inminente re interpretación de las religiones hoy en día los fundamentalistas encuentran cada vez más razones para activarse violentamente. Es es así y solo puede empeorar. Y justamente no tiene que ver con una guerra entre religiones, sino entre creyentes de una misma fe, divididos en como entienden que deberían vivir su día a día y que significa ser un ciudadano del siglo XXI en paz con la palabra de Dios.

Para materializar un poco esta idea, podemos ver que pasó en los Estados Unidos, con la institucionalización de un tema tan bisagra como el aborto a través del fallo Roe v Wade en 1973. Norma McCorvey (Roe) se presento a sí misma como una mujer soltera, embarazada, y defensora de los derechos de las mujeres que compartían su condición y del feminismo como red social trasnacional. Como respuesta se desató la violencia fundamentalista, viendo en McCorvey un avance amoral sobre el estilo de vida, la idea de familia y de procreación que se encontraban en el cristianismo tradicional. Germinó una guerra ideológica entre protestantes liberales y conservadores.

Michael Bray fue un ícono del movimiento conservador y fundamentalista dentro del protestantismo de esa época. Explayó sus creencias no solo en la violencia contra los que consideraba sus enemigos sino en un libro “A time to kill”, el cual terminó siendo un culto para sus pares rigoristas. 

Bray se encuentra hastiado de las actitudes políticamente correctas de los cristianos liberales y ese afán por defender un pacifismo que solo pregona un doble estándar. El eje de la cuestión se encuentra en las autoridades religiosas y los predicadores, que son quienes van cediendo y ajustando el discurso, legitimando acciones sin fundamento. Bray critica directamente a estos líderes, está viendo como la Biblia está siendo re interpretada y el protestantismo liberalizado. Se está haciendo foco en el Nuevo Testamento y en un Dios misericordioso, cuando existe toda otra vertiente igual de valida en el Antiguo Testamento, que habla de la fuerza o violencia justa. Según el hay que castigar a quienes no respeten la visión tradicional de lo que significa ser cristiano y el movimiento feminista pro aborto es una abominación en la que hay que desatar la violencia justificada.

En las ideas de Bray se ve un llamado latente al patriotismo religioso, que defiende el cristianismo puro, el cual se activara en un momento dado dependiendo de cuanta tensión libere la sodomía legalizada, la apostasía nacional y el secularismo burocrático. Si leemos entre líneas, es una advertencia que no solo se dirige a la sociedad en general, sino a los protestantes desviados. Los “tiempos para matar” serán cada vez más cercanos, debido a una gran combinación de bombas de tiempo que vienen aparejadas con la modernización y la cultura globalizada. 

Lo preocupante de la posición de alguien como Bray es que si las religiones no desaparecen, la tensión entre conservadores y liberales tampoco. La modernización nunca va a parar como movimiento, por ende las religiones siempre tenderán a ser re interpretadas. La semilla para que los Bray de este mundo se activen violentamente esta ahí, y siempre lo estará. Hace pocos días el mundo celebraba la victoria de las mujeres saudíes con su autorización para manejar. Sin darnos cuenta, nosotros como occidentales extrapolamos la visión mas o menos feminista donde el género no determina las oportunidades y los derechos, nos parece insólito no poder manejar por ser mujer. Del otro lado hay una minoría rabiosa que ve como su sociedad esta virando hacia nuevos rumbos culturales y lee en sus textos como se encuentra la justicia en responder con las armas.

Las sociedades nunca estuvieron exentas de cambios, pero hoy en día parece ser que las cosas que las cosas suceden de manera simultánea, o al menos como un dominó. La conectividad ha acelerado los intercambios culturales y es por eso que aparecen los Brays mas que nunca para responder violentamente ante una ola de reformas que no los representa. Estamos en una realidad bastante compleja si vemos como estos violentos entienden la contradicción en la que se encuentran inmersos debido a su rigorismo religioso y no temblarán en usar la violencia escrita en sus textos para defender su identidad. Solo basta leer un poco la Biblia…

"For the time will come when they will not endure sound doctrine [God's Word], but according to their own desires ... they will turn their ears away from the truth, and be turned aside to fables"

(2 Timothy 4:3-4)

¡COMENZÁ A ESCRIBIR AHORA!

Todos pueden formar parte de Verum. Creá tu cuenta y comenzá a compartir tus opiniones.

Comenzar
ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMENTAR
  • No hay comentarios aún...